Tag: placer

24
Sep

Quererse hasta doler

Tenía una herida muy grande. Más aún le faltaba tiempo para medir la vida por décadas que no por años. Cualquier sentimiento que tuviera algo que ver con la ternura le causaba un nudo en la garganta. La juventud de los muslos a su edad suscitó un temblor de otra época. Su imaginación estaba despierta de noche. La química sexual le era extremadamente excitante y peligrosa.

Recordaba bailar tan apretados que sentía circular su sangre por las venas y su resuello, vibraciones en las que encontraba un calor distinto, un gemido nuevo y hasta cómo los pezones se la abrían en flor sin tocarlos ni fuegos de artificio. Tan real, que se le quedaba en su boca su olor, más que a principios de cada nuevo año.

Exaltado por la ilusión de un diálogo decidió llamarla: aún no había borrado su número. Tuvo la suerte de un bobo, se lo cogió su hermana. ¿Cómo estás cuñado?, le preguntó. Y trató de apaciguarle: Tenemos que dejar de hacer esto. La piel se le había avellanado desde la primera vez, y afilado la voz, como a su hermana.  

Aquella noche descubrió el placer inverosímil de contemplar el cuerpo de una mujer dormida sin los apremios del deseo o los estorbos del pudor.

Memoria de mis putas tristes

Al continuar con la navegación entendemos que se acepta nuestra Política de cookies. Más información

Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar la experiencia de navegación, y ofrecer contenidos y publicidad de interés. Al continuar con la navegación entendemos que se acepta nuestra Política de cookies.

Cerrar