Comprendió la futilidad de preocuparse por cosas materiales antes de morir.
—Si tienes que mirar hacia atrás, hazlo con perdón —le aconsejó—. Si tienes que mirar hacia adelante, hazlo con amor.
Sin embargo, la cosa más sabia que pudo hacer fue estar en el presente con agradecimiento.
Su psiquiatra, cámara en mano, los grabó a condición de que no la tocase. Ese día el cine le fue distinto. Ofrecía a los ciudadanos soluciones con una mezcla inseparable de convivencia y control.
La realidad era bastante más compleja. Así era la gente que alquilaba amigos.

Escribir un comentario