Extraños (Blog)

24
May

Por si me lo perdiese

Palabra que no puedo. Créeme que te di nombre. Sé que lo habrás hecho bien. Créeme, no ha habido forma. No me acostumbro. Son muchos pueblos, dispersos; y no se sabe por qué me coinciden los días. Este año es poco propicio, es así.

Comprendo mucho tu razón de ser. ¡No te olvido bailarina mía!, no te olvido. Dejaré que me empujes… Dos cosas antes: vuelve, ¿vale?, y huélela, es tuya. Te la mereces.

Te extraño pequeña. Hija, no te quedes a dormir fuera de casa por esto, no vuelvas a decirle que te di permiso; luego te recojo. Mamá te habrá visto, seguro que habrá abierto una rendija por entre las nubes: luce su sol extraño.

21
May

¿Dónde mirar cuando nadie te mira?

Parece que fuera transparente la tinta de todas aquellas cartas. El remitente se le apoderaba en sí. Era toda una auténtica delicia su mirar, de un calado sublime, tanto como que a veces creía estar en un cuento de hadas, no en vida. Lo miraba y lo creía, la competencia era feroz. Todos querían cogerle la mano. Bebía de alguna manera de nostalgia, por ello mismo había una corriente subterránea que les aupaba a la modernidad siendo gentes con historias. El asidero más seguro al que podían aferrarse era ese silencio estéril, narcótico, del que más allá de adormecerlo, daba pie por un momento a una infancia a borbotones, que afloraba por encima de sus causas.

El mediano no sabía de qué manera mirarlo para no verlo, harto de simulacros; venía de recorrer medio mundo, imaginándoselo; y teniéndolo casi a su servicio le era desconocido. Sí, sí. Su hermana le había avisado. La que habitaba en los suburbios de la abundancia. Llevaba varios días durmiendo en esa prisión, sumamente molesto y extraño.  extraño.

Afuera se escuchaban unas sirenas. Despierto y con los ojos cerrados. Jamás podría compartir con nadie esa sensación, a pesar de vivir igual que el resto. Y se le ocurrió que quizás cada cual se reencarnaría en su exilio según su comportamiento, por lo que desenfocó todo. Un olor que no le pertenecía, y que no le era ajeno, ajustó todo; no obstante, acompañados en todo momento, quisieron estar en ese emprendimiento crepitando las emociones.

Cuando supo que no podía ser, se cernió a la expresión al tiempo que la muerte se había olvidado del mismo, encarándole las huellas dactilares esas, las de rayas azules sobre el fondo gris. Las de las grutas y los soles en la arena de los años.

17
May

Son duros momentos

Un lugar como pocos. Ni el envejecimiento de Occidente ni el auge de Oriente son tan evidentes. Parece normalito y cada vez que paso se me ponen los pelos como escarpias. ¿Qué coño significará?, ¿a qué extraña razón se atiene? No hay notas ni otras gracias, como flores o velas, ni botellas o fotografías. Nos sucedemos las generaciones y sigue colgadito e inmaculado. Mi abuelo lo vio, mi padre también, mi hijo ha empezado a verlo también; y a este paso el nieto que llegará.

¿Qué le voy a decir cuando me pregunte? Mi padre me hartó a caramelos… ¡Parece que fue ayer! Y ahí sigue el puto sombrero.

10
May

Los peques alucinan

-Estas cosas extrañas solo pasan en la casa de la abuela- le decía el mayor.

Formaban parte de un grupo de espías mientras los demás comían los postres. Gajes del oficio del ser niños, algo fácil de entender.

-¡Arrea!- se sorprendió el peque.

-Es la cortina, no pasa nada- lo contuvo, sintiendo su brazo el mayor.

-¡No! He visto algo- se explicó el crío. -¿Descubrimos la verdad?- preguntó.

Tan intenso y enjuto como él, con los sentidos crecientes, ejerció reteniéndole, ofreciendo una coartada: -Hay chocolate.

-Vale- aceptó el peque.

-Chocolate- repitió timorato el mayor, quietecito. 

-Sí, chocolate- insistió en ello, también inmóvil.

3
May

¿Seguro gratuito?

Llegas demasiado tarde, demasiado pronto, y los siglos de historia te escuchan preciosa mía. No empujes más, no se puede parar el tiempo. En apariencia se mueven; y no puedo estar callado: yo te cuento. Aún nos veo por cuando nos dedicábamos a pensar en ellos, ¿te acuerdas? Era nuestro pequeñito hotel, nuestro Mediterráneo. Un día quisimos subir a un caballito de mar ¿te acuerdas? Veníamos de corregir el rumbo del verano, tan vulnerables como decididos. Tú no me escuchabas, te movías. Yo sí.

Ahora vendo seguros, trabajo enfrente tuyo. Soy el del pelo con alguna entrada, hacia atrás. Aquí, en la oficina, nadie dice las cosas porque sí. Volvería a iniciar tan apacibles vacaciones, y eso que no me hablabas más que en voz baja, todos los viernes; todos. Hoy sí. Algo en mí habrás visto, tus manos han tiritado: eran tus dedos, de reojo los reconoceré siempre. Cuarenta años, no más. Ahora sí que no sé cómo bajarme de aquel vendaval nuestro, extraño el rocío de cada uno de esos días en esas cadenas, las de los dieciséis deseos.

Firma aquí, en la crucecita que te marco. Yo empujaré tu canturrear alegre; esto es una cadena. Vuelven a ser días de color naranja. La realidad es gratis. Volveré a ser el Príncipe Preguntón. Seguro. Ya he reservado plaza. Estoy harto de colorear mandalas.

1
May

Todo es tiempo

Huellas:

otras máquinas,

vidas a través de las ventanas,

seres gregarios, pies que nos mueven,

y la felicidad solitaria, sufrida, necesitada.

Demonizar el tiempo se podría decir, extrañar.

Es el juego sucio de ser condescendiente,

y no, nadie quiere eso ¿verdad?

De manera demoledora

 lo queremos todo,

lo incondicional

y complejo,

todo.

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