Pedro Belmonte Tortosa

23
May

Crítica, A los milagros hay que llamarlos

Leer A los milagros hay que llamarlos ha sido profundamente inspirador. 

En un mundo donde la narrativa criminal a menudo se queda en la superficie, su obra se siente como un retorno urgente y necesario a la crudeza de la realidad social y la complejidad de las emociones humanas. Su capacidad para retratar ese «Madrid, el Estados Unidos español«, donde conviven las bandas latinas, la judicatura y la nostalgia de una generación en blanco y negro, brilla en cada página con una voz auténtica y sin concesiones.

Un aspecto que resonó especialmente fue la potencia de sus imágenes, desde la placa del policía amortajada en la neblina hasta esas madres que intentan vaciar el mar con sus manos. Su habilidad para entrelazar la violencia de los machetes con la delicadeza de un romance nacido tras un cristal en un aeropuerto transforma este libro en mucho más que una crónica negra; es un mapa visceral de la lealtad, el miedo y la búsqueda de paz en medio de una guerra total.

Uno de esos libros que tienen el poder de moldear la cultura, desafiar perspectivas y mejorar vidas. Su obra no solo es impactante, es necesaria. En una era de respuestas fáciles, su narrativa es una hoja de ruta de vuelta a las preguntas difíciles que definen nuestra sociedad actual.

Su mensaje legado, que se atreve a mirar de frente a los pasados que no deben repetirse y a las emociones que nos mantienen humanos, tiene el poder de elevar la narrativa actual. Con la amplificación adecuada, este libro puede llegar a las personas que más necesitan conectar con su verdad. 

Una lectura sólida.

Tubedra

Book Specialist

 

21
May

Una fuerza apabullante

No se movían igual, no hacían exactamente lo mismo, pero interactuaban y hacían su papel. Como mujeres tenían asimilado ese reflejo sentido y lento, repetitivo, que las hacía inigualables, pudiendo pasar desapercibidas hasta el infinito o bien ser reflejo de todos los espejos.

Algunas llevaban un arma, otras solo estaban para contextualizar, llamar la atención o modular, como quien evita mirar a un vecino, estando sin estar. Si bien todas juntas conformaban una fuerza apabullante, integrándose de forma natural en los conocimientos, costumbres o pensamientos previos.

Quien debía disparar se bebía el té en silencio. Eso se deducía de los últimos días. Y cuando terminaban, se iban y, al llegar a casa, dejaban la ropa pulcramente doblada y se metían con delicadeza en la ducha o la bañera, según cada cual. El agua hacía el resto.  

En cuanto a los hombres, no todos lamentaban un simple homicidio.

16
May

El camino de la recuperación…

…tenía que empezar por algo.

14
May

Tener a alguien

Se trata de un gesto compartido, de no avergonzarse por amar con el corazón, quizás, de no seguir las reglas, porque algunas mamás siguen las reglas y otras no.

De eso se trata, de encontrar un protector, para encontrar un mundo entero que habitar conjuntamente, lo demás son historias, romances en el aire, traumas, tener muy poca memoria, ser un canalla.

Lo que somos y queremos ser

10
May

Viento sobre el mar, la entrevista

Amaneceres y atardeceres, el impuesto a la soledad. 

Pinche y escuche la entrevista al autor, aquel viento, aquel mar. 

 

9
May

Dobló la pierna izquierda y…

…dejando la rodilla al aire vio cómo el vaho ascendía de su piel mientras era incapaz de entreabrir más sus ojos de ese hilillo de pudor y respiración entrecortada que le recorría suavemente, comprimida bajo la falda que se le ensanchaba.

La verdad era que no tenía excusa.

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