enero 2026

8
Ene

Le gustaba morderse el pelo

Le gustaba morderse el pelo, era otra manera de darle sentido al ruido de los días y los trabajos, se sentía ella y nadie más, harta de que los dólares ni fueran blancos ni negros, sino verdes, como muchas de las personas con las que estaba obligada a tratar diariamente.  

Siempre había sido extremadamente pragmática la que sonreía no solo con los ojos, cabezota, muy suspicaz y desconfiada con los hombres desde que empezó a flotar en el líquido amniótico de su querida madre. Sí, era distante y podía ser difícil de manejar.

Más el sonido de un libro que jamás había sido abierto le atraía, eso y entretenerse doblando la ropa, en ello encontraba el silencio y el ruido conteniendo su estupefacción, su cordura, su conciencia y la inspiración de cada uno de los impulsos decentes de su vida.

El día que llovió hacia arriba

Disponible en Amazon

7
Ene

Cuando seas mía…

…te llevaré donde quieras. 

5
Ene

Un animal de cada especie

Lo poco agrada, lo mucho cansa.

3
Ene

No hace falta que lo entiendas

Es la mentalidad, no la edad. 

1
Ene

Cuando la música suena

Aquel silencio la desconcertaba, enjugándose el sudor ya en el nuevo año, faltándole las palabras, vacilante. Si bien, atisbaba una sonrisilla delgada, presumía en ella una tácita complicidad bajo los ojos avergonzados, rehuyendo un ademán típico por la infame propuesta.

No le quedaba otraSe había hecho mayor. La edad ya no le era aquella letanía pueril con la que forcejear. Capaz era de sentirse invulnerable e invencible, desierta aquella vasta extensión de ruinas, de hombres. Era ella: su cuerpo, su manera de caminar, de mirar… maniobras con munición real.

 

 

Al continuar con la navegación entendemos que se acepta nuestra Política de cookies. Más información

Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar la experiencia de navegación, y ofrecer contenidos y publicidad de interés. Al continuar con la navegación entendemos que se acepta nuestra Política de cookies.

Cerrar