De lejos sonreía para sus adentros. Ellas, a lo suyo. Ese, el de la moto, quien jamás echó margaritas a los cerdos. El eco siempre teniendo la última palabra, jodido eco.
De Dios para abajo cada cual viviendo de su trabajo. Ellas, muy bonitas, disfrutando del privilegio en el que estaban. El dinero llamando al dinero, y el buen cirujano operando temprano.
Al continuar con la navegación entendemos que se acepta nuestra Política de cookies. Más información
Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar la experiencia de navegación, y ofrecer contenidos y publicidad de interés. Al continuar con la navegación entendemos que se acepta nuestra Política de cookies.