Él cerró con fuerza los párpados y se tocó la frente; después le colocó el mechón de pelo detrás de la oreja. Ella tragó saliva, rozando su piel con los labios.
Curiosas las decisiones que tomamos porque nos gusta alguien y que hacen que nuestra vida sea completamente distinta. Y que siempre se esté en esa edad rara en la que la vida puede cambiar muchísimo en función de pequeñas decisiones. O cuando el coche está demasiado silencioso y no se soporta la idea de poner la radio. Parecido a ir a la cómoda, coger ropa interior limpia y empezar a vestirse mientras la otra persona te mira.
Las personas pueden transformarse de verdad unas a otras, sí; ellos siguieron cogidos de la mano bajo la colcha, incluso después de haberse quedado dormidos.

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