¿Seguimos en contacto o seguimos siendo Extraños?
Como que de vez en cuando vives cerca,
quizás en tu infierno tan profundo:
fingiendo o no por dentro.
Temiendo salir.
Eres medida y un azar puro,
inquieta, traje y radical:
renuncia, personaje.
Flor de plástico.
Quizás me confundí y eras alguien
que se le parecía mucho.
O mi bella durmiente:
¿extraños?
“He aquí una muchedumbre de seres racionales que desean, todos, leyes universales para su propia conservación, aun cuando cada uno de ellos, en su interior, se inclina siempre por eludir la ley. Se trata de ordenar su vida en una constitución, de tal suerte que, aunque sus sentimientos íntimos sean opuestos y hostiles unos a otros, queden contenidos, y el resultado público de la conducta de esos seres sea el mismo exactamente que si no tuvieran malos instintos”. (Kant)
¿La doble cara de los sueños o ser extraños?
¿Seguimos en contacto o seguimos siendo Extraños?
Se tiende al origen porque ese capital relacional, a pesar de ser una forma de entender la vida, no siendo mejor o peor en su capacidad de respuesta da soluciones y tiende la mano con esos versos sencillos: dentros, afueras, de altos y bajos soberanos sabiéndose mucho; también hartos e impetuosos deseando crear su propia versión diciéndose con el dolor y la pena –bésame el culo-, cantautores sinceros, plenos de temores y requiebros. Lo otro es ser extraños.
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