Entrevista ImásTv–Viento sobre el mar, 15/11/2017 (Ahora CR)
Incluso a más pequeña escala la catarsis tendría otra naturaleza helada. Se la juega, toda vez que está asegurándose esa caridad del saber destacar.
Sabe que la miran. Lo sabe. Está bajo cero, y colabora. Le duelen las muelas en esa superposición de tanto tránsito. Su soledad es terrible, impropia. Cambiaría, más debe cruzar… pero tendrá que conformarse… y sonreír.
No puede ir menos excelsa. Le penaliza mucho que lleva cuatro años pasando por el mismo sitio, sin descanso, a las once de la mañana; y siempre se oscurece, el mundo rota y ya nada es seguido. Todo se para-acelera, descansa-sufre. Y los malos son más o menos fuertes.
Desarrolla una larga paciencia, de terna dama, y piensa en su duelo, pasando, acerca de cómo y por qué el cielo es el infierno. No depende de sí misma. A las seis y media ya habían atropellado a otra. La primera. Hacia las ocho iban dos. Era una mujer que se casó con un hombre, muerta a los setenta y cuatro años. Justine literalmente está conmocionada, además de no poder ni denunciarlo, no puede revelar ninguna emotividad, eso les escandaliza más a los que conservan su fuerza en el pedal y el embrague. La metrópolis los ha absorbido, escondidos en sus viejas y laberínticas calles.
El convencionalismo social expresa, matiza y transgrede tantos pretextos que da seguridades a los payasos. Uno mató a sangre fría a treinta y tres personas. Se centraba en los hombres muy jóvenes, luego se cebó con las más mayores. A Justine se le suceden muchas causas.
-¡Bésame el culo!, ¡nunca sabrán cuál será el último paso!- declaró al salir del centro de internamiento ese conductor que una vez volcó.
Vuelve a estar libre. No tuvo ni pizca de humildad. A las doce horas ya se sentía mejor, había retornado a su repugnante e inhumana organización. Justine no puede ni preguntarse qué les lleva a los delincuentes a caerles bien. Culpable de nada, no para de acordarse de familiares, amigos, víctimas y extraños.
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Se conoce toda la verdad de los tipos de orgasmos que tienen las mujeres, además del volcán, están los de la ola del mar y la avalancha, así como el nada es tan urgente. Pero la libertad de sentir el viento en tu cara, sea cual sea, fascina, confunde, es bienvenida. Son otros patrones limitados no lineales: tiempo de calidad, y trasportes increíbles; espuma y textura a punto de nieve.
-Has ignorado cosas desde que te conozco, pero es un buen punto de partida. Reconoces tus limitaciones.
Eso fue lo que dijo a la inversa, dejándose de las formas del alma, más o menos. Pero timorata e indecisa, en esas palabras que se las lleva el viento, modernidad, controversias y mitos, resopló:
–Debemos tener todo lo que queramos, pero forzarlo no tiene sentido.
Yo, con ese rumor que no cesa y ese mirar arriba gustosamente, quiero creerme esas leyendas urbanas que dicen que los hilillos de las nubes son contaminación que no electrodos redondeados de vapor de agua en sus diarios lúcidos; sostener esas falacias busca tapar esas realidades que tatúan: cinismos.
El no querer el hurto amoroso, el morir en primavera o no poder troncharse de risa tan frecuentemente nos hace perfectos desconocidos y formas… y formas.
Y siguió con su ilusión, regocijándose de la supuesta contaminación ambiental:
-Nos fumigan a diario.
Entonces no pude más que carraspear. Y callé cual zapatero a tus zapatos, con su figura ñoña y castiza, respondiendo al saludo embarazándome de cielo, dando origen a mis estelas de condensación.
Sus estrofas siguieron: –¿A qué no sabías nada de todo esto?, ¿o sí?, dime.
No le fui deshonroso.
Prosiguió: -Tienen tal libertad de formatos, que esas estelas pueden observarse a menudo con un poco de atención. Hacen gracia y son dolor. Invaden el medio ambiente y penetran los cuerpos humanos.
Igual lo quiso considerar polvo inteligente, por eso no le fui metepatas.
Pero ¿a cambio de qué son esos surcos en los aires tan sencillos y levitantes?, ¿o los hilillos que se ven a contraluz que no están sujetos por grúa alguna?… Alas de plomo tengo en los tobillos, sal y gloria. Invisible futuro, ¡qué extraño!… ¡Hay tanto de lo que opinar!, pero sí, la legalidad vigente son aires y cinismo. Todos tenemos algo de políticos. Telas de araña, sí… y el concepto de los contrastes como eje fundamental ¡no te jode!
Ahora le escribo, salpicando un poco esos filamentos, reflejos y epidemias; vergüenzas ajenas:
“No quiero ser un metepatas, estabas guapa durante el paseo. Muy guapa. Eras un poco la mirada que me hacías ver… ¿De cuántos meses estás?, así, en plan confidencial”.
Entrevista ImásTv–Viento sobre el mar, 15/11/2017 (Ahora CR)
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