Hay un mundo mejor, pero es carísimo

De lejos sonreía para sus adentros. Ellas, a lo suyo. Ese, el de la moto, quien jamás echó margaritas a los cerdosEl eco siempre teniendo la última palabra, jodido eco.

De Dios para abajo cada cual viviendo de su trabajo. Ellas, muy bonitas, disfrutando del privilegio en el que estaban. El dinero llamando al dinero, y el buen cirujano operando temprano.   

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