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23
Oct

Producto fantasma

Alguien me dijo que mi marca era poco menos que un producto fantasma. Fue alguien a quien no permití creer en las casualidades, pero creyó y quiso hacerme creer; alguien que ya no está en el proyecto y parece ser que nunca lo estuvo: no nos debemos nada. ¿Y tú, habitas en mi punto débil peor que la balada de un reloj con tanta miscelánea de detalles?…  ¿De verdad quieres que sigamos siendo extraños?

18
Oct

Crítica del autor

15
Oct

Escucha

Pitan lo oídos y ya no es divertido. Dicen y no dicen. De aquellas veces que se jugaban con los ecos quedan las menos… hasta la memoria debe hacerlo para acordarse.

No obstante, el brazo se echa atrás y como que cae por encima de uno. Es una pose de evolución, parsimonias de antaño y los ahora. ¡Críticas dicen!… ¿Quién viviera otrora época? Ni escucharme quiero. ¿En qué hemos convertido todo?

Seguiremos extraños.

11
Oct

Competición

Uno empieza la semana peor que si la acabase de terminar. Se deja pasar algo de tarde haciendo noche engañándose a sí mismo. Es el comer, merendar, cenar igual que el desayunar; todo sabe a todo. Hasta nos apuramos por hacer deporte cual placebo de cabezas y cuerpos enconados. Corres, saltas, brincas,… espalda con espalda. Algunos hasta se hacen brechas de tanto tomárselo en serio, los menos se asfixian (pocos cuerdos pero los hay, eso sí, parecen atrofiados). Se ven las noticias y los mensajes a medias, ordenamos ese nuevo martes. Las sábanas ya parecen ocres y saben a un verde marchito. Se buscan los aromas que no están estando. Y el ruido viene del poco espacio. La luz se apaga y se enciende…

Ruin, no se deja de competir. Lavamos la taza del desayuno tan aprisa que esa misma sirve para postres y la cena. Postres que son carnes, verduras, legumbres. Mediodías que empachan y siguen sabiendo a cualquier hora. No dejamos de prendernos cuales extraños.

5
Oct

Lo que sea

El valor de una fecunda y plural actividad ha de contener lo excepcional… A su manera se arraigó a su solidaridad y continuó en su vaivén, obviando mis indicaciones; yo, también. A veces pensé que había demasiado convencimiento.

Ahora pienso que a lo mejor no es que no supiera o no quisiera, y eso que sé muy bien que las máscaras se usan para proteger a los que te importan cuando uno trabaja solo, pero por otros motivos, precisamente para no darnos al fracaso absoluto de la exigencia y sí guardarnos una esperanza relativa, fue algo edificante, y también hartazgo, porque creamos sin que yo fuera nadie, creo recordar… El caso es que:

Me toco y te tocas. Me tocan y lo sientes. Te acercas y me elevo. ¡Bajo y subes tú! Estoy, estás. Estuviste y aquí sigo. Me fui y me seguiste… Volví a irme, a verte y a no verte. Viniste a buscarme, mirándome y sin mirar. Tú, yo, él, ella… Y todo, partiendo de ser extraños.

4
Oct

Sus guerras no han hecho más que empezar

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