Pedro Belmonte Tortosa

15
Abr

Un desperdicio de virtudes

Podría empezar preguntando si el placer y la conciencia van unidos, pero antes convendría construirnos una fortaleza infernal. Dar cobijo a que otro robe tu libertad es Un desperdicio de virtudes, y no cabría mayor garantía que olvidar esas instantáneas de intimidad. Ahora bien, ¿se puede vivir sin cortinas?

Cuando la ciudad te cambia, y lo irreparable es pérdida, nadie avisa a una puta de que el Olimpo no existe. ¿Cómo se sabe cuál es tu mundo?

Presumir el final es absurdo, porque nunca se puede olvidar que lo que hoy es novedoso, mañana no lo será… y un amor, aún deteriorado, vale mucho.

15
Abr

Zanahorias para todos

Sin la menor vacilación, pensaba que nunca lo diría, que no me haría falta, que no me desviaría, y esa naturalidad no fue fruto de un cuaderno de vacaciones. Una noche cualquiera, rompí los puntos de estancamiento, y asentí: Zanahorias para todos.

Debí golpear algo, y no lo hice, a lo que mis pensamientos seguían teniendo dueño, por más que no quisiera. Un buen acomodador se hubiera dado cuenta. Y ni con una serpiente de mar por entre mi vientre, cambiaría de imaginario de no ser por ella… Aquella expresión a cara o cruz.

¿Cuál es la mayor de las necesidades?, me pregunto, ante tanto fin.

15
Abr

Me columpio en el vacío

Cuando los sueños se pueden tocar… y cuando en la mirada ya ves que no es buena idea, y que un cambio inspira a otro cambio, uno hace como que desaparece, pero no. Me columpio en el vacío es de esas directrices que uno acomete sin saber, queriendo y dado a una avaricia impropia de alguien elegante. Se podría decir que hay ocasiones en que ni teniendo una prueba de vida te crees lo que está sucediendo.

¿Hay cosas que no deberíamos hacer, verdad? Lo pregunto por aprender, porque creía tenerlo claro, si bien, me sentí atrapado, hasta que ya no pude perderme más, y ni supe dónde me estaba metiendo.

15
Abr

El libro de un cualquiera

Podría haberme dado por resolver crucigramas, vivir clandestinamente, confinarme en verlo todo desde una óptica diferente o estarme quieto. Pero no, un día empecé, y si alguna cualidad tengo o creía tener, es que soy pertinaz conmigo mismo. Quería saber dónde coño estaba, qué había sucedido en mi vida, quién era yo y todo ese entorno… Y me dio por escribir El libro de un cualquiera. Ya nadie me lo podía leer, mancillar o quitar. No podía perder más.

¿Qué es justo y qué no es justo?, ¿quién lo decide? Lo suelto así, sin más preámbulos, porque a lo largo de tantas líneas, realmente uno no controla ni su respiración. Los collares de perlas, hacerse de rogar e incluso psicoanalizarse no son más que la prueba de que uno está cansado cuanto todo se reduce a intentar mantener cierta estabilidad consigo mismo.

15
Abr

Siempre hay algo que decir

No mirar ventana abajo es un acuerdo con consecuencias. Hasta la favorita del tirano lo hace en su palacio del sentimiento. Y de no ser por ese peludo y menudo extraterrestre travieso, la dama sería negra y ella misma sería su caos. Pero como Siempre hay algo que decir, toda orden lleva a su contraorden, y el que se equivoca es el que toma las decisiones.

¿Dónde encontrar las fuentes de ejemplaridad cuando uno no es feliz? Aquello de los héroes circunstanciales o de lo de fijarse y observar, no son más que haces de luces frías, negociando en términos que no son los idóneos. 

Son esos aportes de tesorería los que nos deberían de importar, y no ser domadores de fieras, cuando no se es rehén de las indulgencias.

15
Abr

Desconfianza racional

Si soy capaz de detectar la cara preocupada y cansada de alguien, ¿cómo es que me siento pequeñito? Me fui con mi equipaje de ángel, sin saber muy bien adónde iba, y la expresión se me tornó malamente bondadosa, en medio de la nada. A eso lo llaman Desconfianza racional.

Si perteneciera a otra generación, me hubiera pasado lo mismo: todos tenemos hechos que nos marcan, pero ¿cómo se deshace uno del pasado?

Analizar con incredulidad esta misión, requiere de disimulo. A costa de intentarlo cada vez sé menos de lo que fui, si bien, no reduzco riesgos.

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