Pedro Belmonte Tortosa

15
May

Deseos Humanos

Sin alboreas, cifras, romances ni frenesíes, cual Hidalgo caballero, real y cervantino, minimizando las brechas de género y otras culpas se relatan la crónica de los gestos, lo elocuente y las verdades absolutas. Deseos Humanos

La protagonista, Miriam, quería que la escuchásemos, quería cambiar el mundo, su mundo, el nuestro. Pero nadie piensa en cambiarse a sí mismo:

Hoy es el día más hermoso de nuestra vida, querido Sancho; los obstáculos más grandes, nuestras propias indecisiones; nuestro enemigo más fuerte, el miedo al poderoso y a nosotros mismos; la cosa más fácil, equivocarnos; la más destructiva, la mentira y el egoísmo; la peor derrota, el desaliento; los defectos más peligrosos, la soberbia y el rencor; las sensaciones más gratas, la buena conciencia, el esfuerzo para ser mejores sin ser perfectos, y sobre todo, la disposición para hacer el bien y combatir la injusticia donde quiera que esté.

12
May

Un cuadro en blanco

Dolor y negocio, lejos de todo. Ese es el filtro con el que ver el mundo. Una actitud. Una mirada. Una disciplina casi trasversal para poder vivir. N había más opción. Era el punto de fuga, una vergüenza extraña, como de cuando uno no se oye en su propia voz, y ni la sangre le señala, hasta que la muerte lo reúne, como cada día.

Sí, la verdad, la maldad y el sobrevivir se entrena y organiza. Sí, cada Dios tiene su objetivo, sus canciones distintas, sus facturas. Sí, ese tenía, el pecado de una sensibilidad que nunca eligió. ¿Qué es la vergüenza para el hombre?, ¿pretextos?, ¿relaciones del “tú y yo nunca fuimos nosotros”?

Y llegó el día en el que sintió un hormigueo distinto, un rubor desconocido. Ni los espejos trucados; será, que no se le da bien resistirse a las tentaciones, seguro que sí, que somos seres de dimensiones. Fue y es posible, no lo sé. El primer amor pasó. El segundo amor pasó. El tercer amor pasó. Pero el corazón continúa, dijo otro sin patria, sin raíces, acogiendo duelo y celebración. Otro que también se fue. Otro del no creer en nada, nunca más. Paradojas de juventud y madurez. En Un cuadro en blanco se responde a esa frontera sin más tropas de élites que uno mismo, con el sentimiento de mundo, sin gritos entrecortados.

Y se piensa en las raíces, el dinero. Ahora bien, mejor no dejarse conmover. Nadie es bueno. En la orilla de todo sueño se cruzan las líneas de los odios. En particular, se insinúa:

-Todo Dios hará lo que yo quiera si la tengo- es otra promesa, de los que niegan todas las virtudes; es el mismo repudio, es el mismo rechazo, es trabajo, agresión y ofensa; potencia económica, trato y comercio.

Sí, la vida es negocio. Todo, sin demagogias. No oculto mi simpatía por lo extranjero; siempre quise salir y hacer mi vida en otro lugar. Es la apoteosis de lo urbano. Iniciativas, por eso uno tiene que irse. Sí. Hay sitios donde pagan por instalarse: todo es una multilateralidad de intereses varios. No se pongan tristes, que los ojos negros y los billetes, ya saben, razonan a su modo y manera: El primer amor pasó. El segundo amor pasó. El tercer amor pasó. Pero el corazón continúa.

10
May

Los peques alucinan

-Estas cosas extrañas solo pasan en la casa de la abuela- le decía el mayor.

Formaban parte de un grupo de espías mientras los demás comían los postres. Gajes del oficio del ser niños, algo fácil de entender.

-¡Arrea!- se sorprendió el peque.

-Es la cortina, no pasa nada- lo contuvo, sintiendo su brazo el mayor.

-¡No! He visto algo- se explicó el crío. -¿Descubrimos la verdad?- preguntó.

Tan intenso y enjuto como él, con los sentidos crecientes, ejerció reteniéndole, ofreciendo una coartada: -Hay chocolate.

-Vale- aceptó el peque.

-Chocolate- repitió timorato el mayor, quietecito. 

-Sí, chocolate- insistió en ello, también inmóvil.

7
May

Newsletter de mayo de 2018

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3
May

¿Seguro gratuito?

Llegas demasiado tarde, demasiado pronto, y los siglos de historia te escuchan preciosa mía. No empujes más, no se puede parar el tiempo. En apariencia se mueven; y no puedo estar callado: yo te cuento. Aún nos veo por cuando nos dedicábamos a pensar en ellos, ¿te acuerdas? Era nuestro pequeñito hotel, nuestro Mediterráneo. Un día quisimos subir a un caballito de mar ¿te acuerdas? Veníamos de corregir el rumbo del verano, tan vulnerables como decididos. Tú no me escuchabas, te movías. Yo sí.

Ahora vendo seguros, trabajo enfrente tuyo. Soy el del pelo con alguna entrada, hacia atrás. Aquí, en la oficina, nadie dice las cosas porque sí. Volvería a iniciar tan apacibles vacaciones, y eso que no me hablabas más que en voz baja, todos los viernes; todos. Hoy sí. Algo en mí habrás visto, tus manos han tiritado: eran tus dedos, de reojo los reconoceré siempre. Cuarenta años, no más. Ahora sí que no sé cómo bajarme de aquel vendaval nuestro, extraño el rocío de cada uno de esos días en esas cadenas, las de los dieciséis deseos.

Firma aquí, en la crucecita que te marco. Yo empujaré tu canturrear alegre; esto es una cadena. Vuelven a ser días de color naranja. La realidad es gratis. Volveré a ser el Príncipe Preguntón. Seguro. Ya he reservado plaza. Estoy harto de colorear mandalas.

1
May

Todo es tiempo

Huellas:

otras máquinas,

vidas a través de las ventanas,

seres gregarios, pies que nos mueven,

y la felicidad solitaria, sufrida, necesitada.

Demonizar el tiempo se podría decir, extrañar.

Es el juego sucio de ser condescendiente,

y no, nadie quiere eso ¿verdad?

De manera demoledora

 lo queremos todo,

lo incondicional

y complejo,

todo.

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