Cuando aquel día estuvieron paseando juntos, él era su último amigo soltero. Después, pasó lo que pasó. Y fuera ya de los tribunales, siempre tendría algo para acordarse de ella, tal que tuviera su corazón en una caja más allá de las responsabilidades jurídicas. 

En las horas centrales miraba por entre los barrotes y seguían allí

Quizás, la libertad tan deseada por él ya no le pertenecía. Ya no existiendo para la justicia ni la piel que alguna vez acarició. 

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