octubre 2018

4
Oct

Se han conjurado

Los hay que se mueven con un paso irregular; quienes no paran de dar atención a sus manos; las del pelo en la cabeza más oscuro y espeso que en ninguna otra parte; los que piensan que es correcto matar a cualquiera que ofenda a sus creencias; y, por supuesto, quienes al llegar del trabajo y saludar su mujer, comprenden que tienen que rejuvenecerla definiéndose con una sola palabra.

Todos… somos una fórmula de compromiso, solo que algunos ya se han conjurado en esa ley inmutable, extrañamente. No obstante, dicen que vale la pena asumir el riesgo por el potencial retorno. Las vidas ya son/están muy acorraladas; pero hay que cambiar mucho más, muchísimo más. 

1
Oct

La frágil moral

La cama en la que se duerme puede ser la misma, pero las vidas no, por más que el suelo cruja en los mismos lugares y las bisagras de las puertas expresen los mismos quejidos -vacilantes y precarios- en sus biorritmos. Creo que puedo decirlo sin temor a equivocarme, ni riéndome con picardía con un andar lleno de muy poca gracia.

Cuando me acosté, ya tenía sobre mí los murmullos constantes de voces altisonantes, y esas otras consideraciones de puertas adentro. No se puede vivir sitiado, llega un día en el que te enfrentas a las guerras o a las muertes, una de dos; las sonrisas cómplices no se pueden fingir ni interpretar siempre, y se siente la necesidad del desafío, pues el decoro también empuja a transgredir. ¿Entonces, protegemos a los malos de los buenos o a los buenos de los malos?, ¿lo que cuenta es lo que se dice o lo que se hace?

Pero cuando uno crece de espaldas a los convencionalismos y no se encaja en ninguna parte, ¿qué es lo uno y lo otro? Cuesta pasarse al nuevo mundo; y eso que hay días en los que se tiene tanta fuerza que se es capaz de enchufar el astro sol y alumbrar a los mundos, en otros, a los pocos pasos desistes, y al final de nuestra búsqueda llegamos justo donde comenzamos, con ese cuadro en blanco junto al que pretendías mudar de lugar, y no solo de vida y costumbres. 

No obstante, debemos ser amplios de miras, sensibles y albergar esperanzas, que ya es demasiado tarde para preguntar, la tierra quema y los párpados van pesando con las modernidades dudosas. Tal vez, haya una segunda oportunidad en esos lugares abandonados que no están tan lejos, pues la verdad histórica es lo que juzgamos que sucedió. Hay gente que sobrevive a cosas peores.

La frágil moral es como atropellarse a uno mismo para evitar un apretón de manos, porque somos animales: medio domesticados, medio salvajes. Y es innegable que las personas son distintas de cerca. Obedecemos únicamente a las habilidades que creemos tener.

 

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