Hacia Pompeya se presentía algo más, quizás porque junto al volcán todo era sumamente taimado y latente, cuales entrañas de una madre. En todo ese tiempo se respetaba más que en el norte u otros países lo que iba sucediendo, como si hondamente, años antes, aquellos que por alguna razón habitaban tal lugar, se hubieran hecho una idea previa de la caricatura en la que podía acabar el mundo conocido. Por seriedad, los clientes habituales de los bares que se saltaban la orden de cierre racionaban los cafés. Los gimnasios habían sido cerrados sin necesidades de ambages o asentimientos a la ley. La gente se tapaba la boca para hablar, como si fueran futbolistas o deportistas de élite siendo grabados. Y toser, ya se tosía hacia la doblez del antebrazo, por el codo. Un efecto de audacia que los más jóvenes fueron imitando en horas en las que pocos se movieron ágilmente.
Una semana más tarde, la manada emprendió el camino de regreso a un hogar que no sabían dónde estaba, ni…
Se encontró con ella en la estación, el Titanic de las Montañas, y después de no haberla visto en dos…
...aquel rostro sonreía o reflejaba una tristeza inmensa o una indiferencia total. La historia interminable
Él seguía retumbando a través de la oscuridad. Pero también los edificios parecían absurdos, como si tuvieran las puertas en…
Lo de ser una persona muy feliz, romántica y dulce no iba con ella. Si bien, la vida brindaba esos…
...también tenía su propia belleza: tal día hicieron dos veces el amor. Quería mirarle a los ojos cuando naciera su…