Todo cargo público regalado había que trabajárselo desde la infancia. Había felatrices, como aquellas prostitutas especializadas en las felaciones que se distinguían por el color rojo intenso de sus labios, o los que nacieron dioses y cuyo semen se esparcía a los asistentes. Las generalidades eran muchas más que las excepciones. La necrofilia estaba gravemente censurada en Pompeya, pues transmitía una visión censurada de la historia; sí se permitía la pederastia hasta que se alcanzaba la edad de casamiento. En aquella Italia, la gente no se arrejuntaba, sino que formalmente se emparejaba. Lo raro es que ni el señor Meucci ni la empresaria lo estuvieran. Tenían algo de castos, no así los aristócratas, quienes ejercían el papel de activos o de pasivos indistintamente según les conviniese, sintiendo predilección por las esposas de los senadores y cargos públicos dando rienda suelta a sus deseos sin molestar a las mujeres de otros hombres. Todo un mal necesario.
Una semana más tarde, la manada emprendió el camino de regreso a un hogar que no sabían dónde estaba, ni…
Se encontró con ella en la estación, el Titanic de las Montañas, y después de no haberla visto en dos…
...aquel rostro sonreía o reflejaba una tristeza inmensa o una indiferencia total. La historia interminable
Él seguía retumbando a través de la oscuridad. Pero también los edificios parecían absurdos, como si tuvieran las puertas en…
Lo de ser una persona muy feliz, romántica y dulce no iba con ella. Si bien, la vida brindaba esos…
...también tenía su propia belleza: tal día hicieron dos veces el amor. Quería mirarle a los ojos cuando naciera su…