Él seguía retumbando a través de la oscuridad. Pero también los edificios parecían absurdos, como si tuvieran las puertas en el tejado, escaleras a sitios adonde no se podía llegar y que acababan en el vacío. Hasta puentes cuyo arco se interrumpía de pronto.
Las mujeres no, solo que algunas sí que hacían tonterías, como lo de intentar pinchar guisantes con agujas de zurcir, sofocarse por nada o estar todo el tiempo con la carne de gallina por no abrigarse bien.
Y un hombre gordo intentando pegar sellos de correos en pompas de jabón, estallándole las mismas, claro.
De pararse a pensarlo, habría que admitir todas las historias y todas las vidas; difícil de comprender tantas contradicciones. Eso, o mudarse con frecuencia.
Lo de ser una persona muy feliz, romántica y dulce no iba con ella. Si bien, la vida brindaba esos…
...también tenía su propia belleza: tal día hicieron dos veces el amor. Quería mirarle a los ojos cuando naciera su…
A la mañana siguiente le dio un beso de despedida en la boca. Cambió las sábanas, puso la lavadora y…
Después de la fiesta de la anterior noche, empezó a contarle lo de su familia. Él no supo cómo reaccionar.…
La tela no dejaba pasar su respiración, le picaba la piel, la cara, todo. Era como si su vida hubiese…