Categories: Ser escritor y todo eso

¿Cuántas veces se debería leer un libro?

Los peces no pueden dar conferencias sobre natación, ni los escritores sobre lectura. Hay escritores que narran sobre la vejez, sobre su falta de pudor, su incorrección y hasta se atreven con el humor negro. Pudiendo hacerlo con una visión sutil, insólita y divertida, caracterizando los personajes y todo ese coro de voces, dentro o fuera de los estereotipos mundanos. Pero, ¿y si no se entiende?, ¿o no gusta?

Pasa como con los finales. ¿Por qué esa dispersión absoluta de algunos?, ¿o porqué ir directamente a lo más recurrente? Mezclar las ocultas intenciones y las efusiones emocionales, además de -algunos- ideologías y políticas, dificultan la asimilación, por buenas que sean las sintaxis y adjetivaciones. Todo matiz que no consigue su objetivo es añadir ambigüedad a una obra que quizás no la precisa. Si bien, al narrar se escribe o al escribir se narra y, por tanto, se relata, siendo lo bueno, bueno, y lo malo, malo.

Decir que alguien ha leído el Quijote más de cuarenta veces se hace como ofensa no como halago, en plan “está chalado, casi peor que el Hidalgo Caballero”. Pero ¿a que nadie se atrevería a propinar un pistoletazo en medio de un concierto? ¿Ni nadie critica escuchar una canción muchas veces?

¿Por qué es una aberración leer algo mucho?, ¿o nada? ¿Acaso un pez nada mucho o poco?, ¿acaso es mejor o peor pez por nadar mucho o poco?, ¿gusta más?

¿Puede un libro no dejar de tener profundidad y originalidad, sin resultar cargante?, ¿o tocar varios temas en uno?

Habiendo terminado la novela Gay y Discapacitado, y dándole un tiempo para estar en la nevera, reposando (algo que hago por primera vez como autor), me pregunto si ¿será fácil o difícil su lectura por el público? Muchos, por el propio título, ya pensarán en protagonistas varios; otros lo conducirán a la crítica despiadada. El caso es que esa melodía de asonancias y rimas no ha ensombrecido mi locura ni mi pensamiento, creo. He aprendido cosas que no sabía y que viví de pequeño, como la Guerra de los Balcanes. La primera guerra que pude ver por televisión, y que sigue, como tantas otras. En Isla Cristinita, lugar donde la obra transcurre, hay libros y peces, personas y guerras, bicicletas, dinero, turismo, buena comida, etc.

 

Pedro Belmonte Tortosa

Share
Published by
Pedro Belmonte Tortosa
Tags: Gay y discapacitadoIsla Cristinitalos finalespez conferencia nadarQuijote

Recent Posts

Siempre se quiso morir antes…

...de que sus hijos lo desearan.

4 días ago

Hizo una pausa de nuevo

Él cerró con fuerza los párpados y se tocó la frente; después le colocó el mechón de pelo detrás de…

6 días ago

Le gustaba tener…

...a alguien con quien hablar.

2 semanas ago

Es de noche, pero el cielo está limpio

Eso es el dinero, la sustancia que vuelve real al mundo. Y hay algo tremendamente corrupto y excitante en ello.…

2 semanas ago

Levantó las palmas en gesto de…

...rendición, cerró el maletero y los despidió agitando la mano. 

3 semanas ago

La noche de bodas

La vida brindaba esos momentos de felicidad a pesar de todo. Lo recordaba como un sonido que salía por la…

3 semanas ago