Había cambiado la cartografía de las estructuras de poder. Y como que el tiempo lo hubiese sustraído todo. La ciudad estaba renegada, huidiza. De repente nada era lo mismo.
Los lujos asequibles, no obstante, persistían. Era de lo poco que aún perduraba de aquel renacer radical y de la exposición mediática que lo arrolló todo. Las mujeres, abnegadas y generosas, perdonaron para un bienestar común. Por eso mismo se vivía, por ellas. Gracias a ellas y a sus pintalabios. Ellas eran la cordialidad en un mundo de matones.
Cinco años esquivando el murmullo implacable de la soledad no bastaron. Todo estaba con las vergüenzas al aire. Y la culpa no fue del sexo casual.
Una semana más tarde, la manada emprendió el camino de regreso a un hogar que no sabían dónde estaba, ni…
Se encontró con ella en la estación, el Titanic de las Montañas, y después de no haberla visto en dos…
...aquel rostro sonreía o reflejaba una tristeza inmensa o una indiferencia total. La historia interminable
Él seguía retumbando a través de la oscuridad. Pero también los edificios parecían absurdos, como si tuvieran las puertas en…
Lo de ser una persona muy feliz, romántica y dulce no iba con ella. Si bien, la vida brindaba esos…
...también tenía su propia belleza: tal día hicieron dos veces el amor. Quería mirarle a los ojos cuando naciera su…