Categories: Extraños (Blog)

Y la culpa no fue del sexo casual

Había cambiado la cartografía de las estructuras de poder. Y como que el tiempo lo hubiese sustraído todo. La ciudad estaba renegada, huidiza. De repente nada era lo mismo.

Los lujos asequibles, no obstante, persistían. Era de lo poco que aún perduraba de aquel renacer radical y de la exposición mediática que lo arrolló todo. Las mujeres, abnegadas y generosas, perdonaron para un bienestar común. Por eso mismo se vivía, por ellas. Gracias a ellas y a sus pintalabios. Ellas eran la cordialidad en un mundo de matones.

Cinco años esquivando el murmullo implacable de la soledad no bastaron. Todo estaba con las vergüenzas al aire. Y la culpa no fue del sexo casual.   

Pedro Belmonte Tortosa

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Pedro Belmonte Tortosa
Tags: cinco añosestructuras de poderGraffitimatonesmurmullopintalabiossexo casualsoledad

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