Sin la menor vacilación, pensaba que nunca lo diría, que no me haría falta, que no me desviaría, y esa naturalidad no fue fruto de un cuaderno de vacaciones. Una noche cualquiera, rompí los puntos de estancamiento, y asentí: Zanahorias para todos.
Debí golpear algo, y no lo hice, a lo que mis pensamientos seguían teniendo dueño, por más que no quisiera. Un buen acomodador se hubiera dado cuenta. Y ni con una serpiente de mar por entre mi vientre, cambiaría de imaginario de no ser por ella… Aquella expresión a cara o cruz.
¿Cuál es la mayor de las necesidades?, me pregunto, ante tanto fin.
Le interesaban las personas con sus propios defectos, fracasadas de sí mismas. Y la quería. Era una malquerida que no…
...en tierra de santos y pecadores; demasiado enfermos para mejorar.
La quería por quien era cuando estaba con ella. Y se frenó todo de golpe.
Aparte de los pocos millonarios a los que trataba por dinero, dedicaba todo el tiempo a visitar hospitales infantiles. Sufría…
...ahora ya sabía todas las respuestas. Sucedió en una franja de tierra larga y estrecha con playas a uno y…