Si todo empieza, se supone que todo tiene un final. Fugitivos va de eso, de mirarse a los ojos para entenderse y apenas poder hacerlo. Uno puede llegar a ser tan escurridizo, que ni las persianas cerradas son un obstáculo insalvable como para dejarle un presente a modo de flor cortada a quien se cree que debería de estar. Ni siendo inmensamente rico y tonto se podría reducir a tan ardua simplicidad la necesidad de ser feliz.
¿Se puede decir puta sin ofender? Hay tantas contabilidades en el día a día, que uno no acierta a comprender tanto número animado, y dado que fui un gilipollas, por qué no filosofar también sobre esos milagros que no son tales.
Una semana más tarde, la manada emprendió el camino de regreso a un hogar que no sabían dónde estaba, ni…
Se encontró con ella en la estación, el Titanic de las Montañas, y después de no haberla visto en dos…
...aquel rostro sonreía o reflejaba una tristeza inmensa o una indiferencia total. La historia interminable
Él seguía retumbando a través de la oscuridad. Pero también los edificios parecían absurdos, como si tuvieran las puertas en…
Lo de ser una persona muy feliz, romántica y dulce no iba con ella. Si bien, la vida brindaba esos…
...también tenía su propia belleza: tal día hicieron dos veces el amor. Quería mirarle a los ojos cuando naciera su…