Atrás quedaba la clamorosa ovación. Aplausos, felicitaciones, saludos, abrazos…
Sucumbió sintiendo llorar a ambos lados de su cama a dos pobres mujeres. A una le faltaba la cabeza y los brazos, la otra fue llevada al hospital.
De aquel incendio del palacio no se salvaría nada. Nada que no tuviera que salvarse. El oficial, fuera de sí, desesperado gritando como un energúmeno a sus brigadas, al que cogía le abofeteaba rabiosamente.
Su hijo tendría que contarle lo sucedido, el mismo que esperaba impaciente las noticias de la enfermera sobre el estado de su hermana pequeña. De la mayor y la madre que le informase el doctor, o el del seguro. ¡Tantas guardias y tan poca vida! ¿Acaso había algo valioso que se pudiera ya salvar?, pensaba el sargento… en el instante mismo en el que vislumbró a una auxiliar correr desolada, su prima, otra que estaba ardiendo por dentro.
Una semana más tarde, la manada emprendió el camino de regreso a un hogar que no sabían dónde estaba, ni…
Se encontró con ella en la estación, el Titanic de las Montañas, y después de no haberla visto en dos…
...aquel rostro sonreía o reflejaba una tristeza inmensa o una indiferencia total. La historia interminable
Él seguía retumbando a través de la oscuridad. Pero también los edificios parecían absurdos, como si tuvieran las puertas en…
Lo de ser una persona muy feliz, romántica y dulce no iba con ella. Si bien, la vida brindaba esos…
...también tenía su propia belleza: tal día hicieron dos veces el amor. Quería mirarle a los ojos cuando naciera su…