En la vida las cosas no estaban ordenadas, ni tenían sentido ni escondían una metáfora. Los males del mundo estaban repartidos, una suma mal resuelta.
La magia de conectar y la suerte de coincidir, en parte eran los niños. Los niños, el único amor del que no se habían arrepentido de vivir. Muebles hablando, animales cantando, girando… afuera la fealdad del mundo. El valor huyendo de cualquier precio. Su hijo era así.
Ellos, un pueblo sumido en el silencio artificial. Les tocaba entregar a ese último hijo, era el siguiente. Así se las manejaban en los genocidios.
Una semana más tarde, la manada emprendió el camino de regreso a un hogar que no sabían dónde estaba, ni…
Se encontró con ella en la estación, el Titanic de las Montañas, y después de no haberla visto en dos…
...aquel rostro sonreía o reflejaba una tristeza inmensa o una indiferencia total. La historia interminable
Él seguía retumbando a través de la oscuridad. Pero también los edificios parecían absurdos, como si tuvieran las puertas en…
Lo de ser una persona muy feliz, romántica y dulce no iba con ella. Si bien, la vida brindaba esos…
...también tenía su propia belleza: tal día hicieron dos veces el amor. Quería mirarle a los ojos cuando naciera su…