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Le gustaba morderse el pelo

Le gustaba morderse el pelo, era otra manera de darle sentido al ruido de los días y los trabajos, se sentía ella y nadie más, harta de que los dólares ni fueran blancos ni negros, sino verdes, como muchas de las personas con las que estaba obligada a tratar diariamente.  

Siempre había sido extremadamente pragmática la que sonreía no solo con los ojos, cabezota, muy suspicaz y desconfiada con los hombres desde que empezó a flotar en el líquido amniótico de su querida madre. Sí, era distante y podía ser difícil de manejar.

Más el sonido de un libro que jamás había sido abierto le atraía, eso y entretenerse doblando la ropa, en ello encontraba el silencio y el ruido conteniendo su estupefacción, su cordura, su conciencia y la inspiración de cada uno de los impulsos decentes de su vida.

El día que llovió hacia arriba

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Pedro Belmonte Tortosa

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Pedro Belmonte Tortosa
Tags: cabezotadecentesestupefacciónlíquido amnióticomorderse

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