En voz baja, anhelo mío, te voy acostumbrando. Tú y tú, sí, reina maga, en tiempos de difícil tiempo y tus gustos; yo, tan fuera y tan dentro, con esta normalidad que no me creo y esa paz que vincula, tiende y ataca… Allí donde voy posando, se te ve, se te oye, se te confirma, y critica… ¡Qué incauto!, ¡qué sosiego íntimo de tu cielo en ruinas! Descansa, descansa, no me lleves por favor. De la nada a la nada somos nuestros equipajes. Estaré generosamente alerta por el viento entre mis pasos… y las consecuencias que eso podría tener; a veces vibras radicalmente. Lo que pisaría, sí, en cierto lugar ¡qué carácter!, ¡qué extraño!
Una semana más tarde, la manada emprendió el camino de regreso a un hogar que no sabían dónde estaba, ni…
Se encontró con ella en la estación, el Titanic de las Montañas, y después de no haberla visto en dos…
...aquel rostro sonreía o reflejaba una tristeza inmensa o una indiferencia total. La historia interminable
Él seguía retumbando a través de la oscuridad. Pero también los edificios parecían absurdos, como si tuvieran las puertas en…
Lo de ser una persona muy feliz, romántica y dulce no iba con ella. Si bien, la vida brindaba esos…
...también tenía su propia belleza: tal día hicieron dos veces el amor. Quería mirarle a los ojos cuando naciera su…