Aquel silencio la desconcertaba, enjugándose el sudor ya en el nuevo año, faltándole las palabras, vacilante. Si bien, atisbaba una sonrisilla delgada, presumía en ella una tácita complicidad bajo los ojos avergonzados, rehuyendo un ademán típico por la infame propuesta.
No le quedaba otra. Se había hecho mayor. La edad ya no le era aquella letanía pueril con la que forcejear. Capaz era de sentirse invulnerable e invencible, desierta aquella vasta extensión de ruinas, de hombres. Era ella: su cuerpo, su manera de caminar, de mirar… maniobras con munición real.
Una semana más tarde, la manada emprendió el camino de regreso a un hogar que no sabían dónde estaba, ni…
Se encontró con ella en la estación, el Titanic de las Montañas, y después de no haberla visto en dos…
...aquel rostro sonreía o reflejaba una tristeza inmensa o una indiferencia total. La historia interminable
Él seguía retumbando a través de la oscuridad. Pero también los edificios parecían absurdos, como si tuvieran las puertas en…
Lo de ser una persona muy feliz, romántica y dulce no iba con ella. Si bien, la vida brindaba esos…
...también tenía su propia belleza: tal día hicieron dos veces el amor. Quería mirarle a los ojos cuando naciera su…