Corremos, ponemos puertas, creemos tenerlo todo o ser capaces de ello, olemos, miramos, nos mesamos los cabellos como si no supiéramos o más bien lo contrario, pero ya lo dijo el Principito “los hombres de tu tierra cultivan cinco mil rosas en un jardín y no encuentran lo que buscan”, o dicho de otro modo: solo en contadísimas ocasiones encontramos a alguien a quien podamos transmitir nuestro estado de ánimo con todas las inexactitudes, alguien con quien poder comunicarse sin que nos sangren los ojos, alguien, para quien nuestros silencios les sean los mayores titulares.
Y sí, cuando dos trenes circulan por la misma vía pueden llegar a chocar. Pero… son cosas de las personas. Viví mis mejores y peores años con ellos, sin tener que preguntarnos si estábamos bien, extrañándonos… como ahora, y no eran arlequines de plástico.
Aparte de los pocos millonarios a los que trataba por dinero, dedicaba todo el tiempo a visitar hospitales infantiles. Sufría…
...ahora ya sabía todas las respuestas. Sucedió en una franja de tierra larga y estrecha con playas a uno y…
...que no pudo recordar luego cómo era, y la quería. La quería querer, que se dejase.