No se movían igual, no hacían exactamente lo mismo, pero interactuaban y hacían su papel. Como mujeres tenían asimilado ese reflejo sentido y lento, repetitivo, que las hacía inigualables, pudiendo pasar desapercibidas hasta el infinito o bien ser reflejo de todos los espejos.
Algunas llevaban un arma, otras solo estaban para contextualizar, llamar la atención o modular, como quien evita mirar a un vecino, estando sin estar. Si bien todas juntas conformaban una fuerza apabullante, integrándose de forma natural en los conocimientos, costumbres o pensamientos previos.
Quien debía disparar se bebía el té en silencio. Eso se deducía de los últimos días. Y cuando terminaban, se iban y, al llegar a casa, dejaban la ropa pulcramente doblada y se metían con delicadeza en la ducha o la bañera, según cada cual. El agua hacía el resto.
En cuanto a los hombres, no todos lamentaban un simple homicidio.
Una semana más tarde, la manada emprendió el camino de regreso a un hogar que no sabían dónde estaba, ni…
Se encontró con ella en la estación, el Titanic de las Montañas, y después de no haberla visto en dos…
...aquel rostro sonreía o reflejaba una tristeza inmensa o una indiferencia total. La historia interminable
Él seguía retumbando a través de la oscuridad. Pero también los edificios parecían absurdos, como si tuvieran las puertas en…
Lo de ser una persona muy feliz, romántica y dulce no iba con ella. Si bien, la vida brindaba esos…
...también tenía su propia belleza: tal día hicieron dos veces el amor. Quería mirarle a los ojos cuando naciera su…