-En enero se mata mejor, pero hoy no quiero matar a nadie- dijo la malnacida en busca de un poco de paz, con sed de mar, cual marino que perdió la gracia del mar.
-No puedo hacer de niñera de una mujer madura -le contestó con la calma luchada, empezando su avasallador carrusel.
En fin, el amor y lo que no era amor: ese secreto que los ojos no sabían guardar.
Él cerró con fuerza los párpados y se tocó la frente; después le colocó el mechón de pelo detrás de…
Eso es el dinero, la sustancia que vuelve real al mundo. Y hay algo tremendamente corrupto y excitante en ello.…
...rendición, cerró el maletero y los despidió agitando la mano.
La vida brindaba esos momentos de felicidad a pesar de todo. Lo recordaba como un sonido que salía por la…