Los días hasta zarpar eran solitarios, y también las llegadas. Las experiencias eran inclasificables. Tenían depresión y debían refugiarse, por ello ayudaba, y mucho, concebir lienzos, pintar paredes o perseguir ratas y gatos feroces, cuando no ir a follarse a alguien. Los militares no querían articulistas, elogios de la pereza, casas repletas de cosas o usurpadores. Ni lo querían ni lo admitían. No se podían permitir la tristeza, la angustia o los enfados propios y ajenos. El doctor encargado de la salud mental, en sí mismo era un albañil aficionado (para la electricidad o la fontanería apenas tenía mano).
PEBELTOR
Él cerró con fuerza los párpados y se tocó la frente; después le colocó el mechón de pelo detrás de…
Eso es el dinero, la sustancia que vuelve real al mundo. Y hay algo tremendamente corrupto y excitante en ello.…
...rendición, cerró el maletero y los despidió agitando la mano.
La vida brindaba esos momentos de felicidad a pesar de todo. Lo recordaba como un sonido que salía por la…