Categories: Extraños (Blog)

Ni lo querían ni lo admitían

Los días hasta zarpar eran solitarios, y también las llegadas. Las experiencias eran inclasificables. Tenían depresión y debían refugiarse, por ello ayudaba, y mucho, concebir lienzos, pintar paredes o perseguir ratas y gatos feroces, cuando no ir a follarse a alguien. Los militares no querían articulistas, elogios de la pereza, casas repletas de cosas o usurpadores. Ni lo querían ni lo admitían. No se podían permitir la tristeza, la angustia o los enfados propios y ajenos. El doctor encargado de la salud mental, en sí mismo era un albañil aficionado (para la electricidad o la fontanería apenas tenía mano).

El sexo de las embarazadas

PEBELTOR

Pedro Belmonte Tortosa

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Pedro Belmonte Tortosa
Tags: elogios de la perezafollarse a alguienperseguir ratas

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