Categories: Extraños (Blog)

Ni lo querían ni lo admitían

Los días hasta zarpar eran solitarios, y también las llegadas. Las experiencias eran inclasificables. Tenían depresión y debían refugiarse, por ello ayudaba, y mucho, concebir lienzos, pintar paredes o perseguir ratas y gatos feroces, cuando no ir a follarse a alguien. Los militares no querían articulistas, elogios de la pereza, casas repletas de cosas o usurpadores. Ni lo querían ni lo admitían. No se podían permitir la tristeza, la angustia o los enfados propios y ajenos. El doctor encargado de la salud mental, en sí mismo era un albañil aficionado (para la electricidad o la fontanería apenas tenía mano).

El sexo de las embarazadas

PEBELTOR

Pedro Belmonte Tortosa

Share
Published by
Pedro Belmonte Tortosa
Tags: elogios de la perezafollarse a alguienperseguir ratas

Recent Posts

Peaje de libertad

Luces aún encendidas al amanecer.  

5 días ago

Iba a casarse y a tener hijos

Aparte de los pocos millonarios a los que trataba por dinero, dedicaba todo el tiempo a visitar hospitales infantiles. Sufría…

7 días ago

Nunca hizo las preguntas apropiadas…

...ahora ya sabía todas las respuestas. Sucedió en una franja de tierra larga y estrecha con playas a uno y…

2 semanas ago

Octubre traería…

...sus propias historias. 

2 semanas ago

Llevaba unos cincuenta años sin ver algo así…

...una mujer tan hermosa. 

2 semanas ago

Le pareció tan bonita…

...que no pudo recordar luego cómo era, y la quería.  La quería querer, que se dejase. 

2 semanas ago