La vida a ras de suelo pasaba de ser imperfecta a implacable. Ella fue el único testigo de todos sus crímenes. Demasiado ángel para el cielo.
Los muertos seguían siendo los únicos que veían el final de la guerra. El sistema se reorganizaba y creaba nuevos líderes sí o sí.
Para algunas personas, si la presión aumentaba en casa se calmaba en la calle. Como ese hombre acaudalado y su suntuosa mansión, quien cada vez que discutía fingía tener respeto, el mismo al que le encantaba divisar la trayectoria de los cuerpos desde el torreón, exponente y referencia permanente de valores que inspiraban a la sociedad, según decía el marquesado que le concedieron. Demasiado hijo de puta como para arder.
La tela no dejaba pasar su respiración, le picaba la piel, la cara, todo. Era como si su vida hubiese…
Él cerró con fuerza los párpados y se tocó la frente; después le colocó el mechón de pelo detrás de…
Eso es el dinero, la sustancia que vuelve real al mundo. Y hay algo tremendamente corrupto y excitante en ello.…
...rendición, cerró el maletero y los despidió agitando la mano.