Recordaría esas últimas tres semanas como se recuerdan los días de la infancia, sus imágenes y sus fechas. Había comenzado a llevar una doble vida. La edad adulta traía consigo la ilusión perniciosa del control y los espejismos.
Había toda una cadena de circunstancias, de errores culpables o de afortunadas decisiones. Nadie supo nunca cómo ocurrió, si el avión se rompió en el aire o si fue cosa del choque. Los pilotos buenos estaban muy cotizados; las bandas se los disputaban.
Aparte de los pocos millonarios a los que trataba por dinero, dedicaba todo el tiempo a visitar hospitales infantiles. Sufría…
...ahora ya sabía todas las respuestas. Sucedió en una franja de tierra larga y estrecha con playas a uno y…
...que no pudo recordar luego cómo era, y la quería. La quería querer, que se dejase.