Sus manos a menudo le recordaban a él. Tenía que soportar un reto y otro más, cargando con su propia condena. A veces le daba un poco de apuro.
No sabía pensar en él sin cerrar los ojos, sin dejarse atravesar. No sabía abrazarlo, bañarse en el mar, ni cómo, para qué, cuándo. Tenía un vacío que no se le llenaba.
Si el mar regresara se cambiaría por él sin pensarlo y, a renglón seguido, de poder ya no habría más mar… ese era su llamamiento… y de su esposa, la madre de su hijo… su mar, su crueldad.
El día que llovió hacia arriba
Una semana más tarde, la manada emprendió el camino de regreso a un hogar que no sabían dónde estaba, ni…
Se encontró con ella en la estación, el Titanic de las Montañas, y después de no haberla visto en dos…
...aquel rostro sonreía o reflejaba una tristeza inmensa o una indiferencia total. La historia interminable
Él seguía retumbando a través de la oscuridad. Pero también los edificios parecían absurdos, como si tuvieran las puertas en…
Lo de ser una persona muy feliz, romántica y dulce no iba con ella. Si bien, la vida brindaba esos…
...también tenía su propia belleza: tal día hicieron dos veces el amor. Quería mirarle a los ojos cuando naciera su…