Cuanto más caos, más estímulos tenía. Debía de estar tranquilo y, sin embargo, sentía incertidumbre, necesidad. Solo le faltaba trasladarse a otra localidad y cambiarse de trabajo. Había dejado de acercarse a su bloque de pisos y buscarla por entre las ventanas de arriba, de esperarla, de hacerse el encontradizo.
Llevó su corazón bajo las vías del tren y esperó el shock. Con todo y con esas, la seguía queriendo, más que cuando empezó a mirarle con avidez, más que cuando ojiplático se le presentó en casa y se le desnudó de cuerpo entero en un santiamén.
Querer no era fácil, tenía la sensación de haberla perdido. Y seguía en sus trece de volverle a poner entre sus manos un cepillo de dientes, el sexto quizás; de las zapatillas de estar en casa siempre se encargó ella.
Una semana más tarde, la manada emprendió el camino de regreso a un hogar que no sabían dónde estaba, ni…
Se encontró con ella en la estación, el Titanic de las Montañas, y después de no haberla visto en dos…
...aquel rostro sonreía o reflejaba una tristeza inmensa o una indiferencia total. La historia interminable
Él seguía retumbando a través de la oscuridad. Pero también los edificios parecían absurdos, como si tuvieran las puertas en…
Lo de ser una persona muy feliz, romántica y dulce no iba con ella. Si bien, la vida brindaba esos…
...también tenía su propia belleza: tal día hicieron dos veces el amor. Quería mirarle a los ojos cuando naciera su…