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Dos caras para una misma piel

Fue la vida lo que los llevó al amor. El uno llevaba una vida esperándola, y a ella le fue imposible no creérselo. Ella le intentó enseñar a querer, a querer distinto, no solo que le exigiera ser mujer.

Pasada la treintena el estatus social, la impresión de seguridad y fertilidad tomó preponderancia, clichés aparte. La altura, el tono de piel, el cabello y ojos, la textura de la voz, el rostro, que tuviera un buen cuerpo y músculo, que supiera vestirse bien.

A él no le gustaban las mujeres que habían estado con muchos hombres.

PEBELTOR

Pedro Belmonte Tortosa

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Pedro Belmonte Tortosa
Tags: pasada la treintenaque le exigiera ser mujerquerer distinto

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