Cuando se quería a alguien se pasaba por alto lo obvio. La debilidad, la dependencia, la desesperación. Poner límites era difícil, pero más complicado resultaba vivir tolerando todo cuanto le hacía daño.
Y no le compadecía, no dejaba de ser un ejecutivo sociópata o la representación más vana y mísera de ello, con toda la osadía y la profunda ignorancia que albergaba.
Al final ella estaba segura de que si su corazón dejaba de latir el suyo dejaría de dolerle. Y abonó lo que le pidieron, pasando de la indecencia al privilegio, celebrándolo.
El peligro no siempre eran los perros callejeros y los niños; las mujeres baratas eran las que a la postre salían más caras.
Una semana más tarde, la manada emprendió el camino de regreso a un hogar que no sabían dónde estaba, ni…
Se encontró con ella en la estación, el Titanic de las Montañas, y después de no haberla visto en dos…
...aquel rostro sonreía o reflejaba una tristeza inmensa o una indiferencia total. La historia interminable
Él seguía retumbando a través de la oscuridad. Pero también los edificios parecían absurdos, como si tuvieran las puertas en…
Lo de ser una persona muy feliz, romántica y dulce no iba con ella. Si bien, la vida brindaba esos…
...también tenía su propia belleza: tal día hicieron dos veces el amor. Quería mirarle a los ojos cuando naciera su…