Cuando se quería a alguien se pasaba por alto lo obvio. La debilidad, la dependencia, la desesperación. Poner límites era difícil, pero más complicado resultaba vivir tolerando todo cuanto le hacía daño.
Y no le compadecía, no dejaba de ser un ejecutivo sociópata o la representación más vana y mísera de ello, con toda la osadía y la profunda ignorancia que albergaba.
Al final ella estaba segura de que si su corazón dejaba de latir el suyo dejaría de dolerle. Y abonó lo que le pidieron, pasando de la indecencia al privilegio, celebrándolo.
El peligro no siempre eran los perros callejeros y los niños; las mujeres baratas eran las que a la postre salían más caras.
Él cerró con fuerza los párpados y se tocó la frente; después le colocó el mechón de pelo detrás de…
Eso es el dinero, la sustancia que vuelve real al mundo. Y hay algo tremendamente corrupto y excitante en ello.…
...rendición, cerró el maletero y los despidió agitando la mano.
La vida brindaba esos momentos de felicidad a pesar de todo. Lo recordaba como un sonido que salía por la…