Categories: Extraños (Blog)

Donde las horas perdieron su reloj

Contaban los más ancianos que fue de un día para otro, si bien, todo tenía su escala en el tiempo. Aunque no les faltaba razón.

Primero, que si la tecnología; luego, que si los políticos; tercero, que si los jóvenes habían perdido el interés y así una tras otra… hasta llegar a perderlo prácticamente todo. Ni la mismísima Administración Pública fue capaz de mantener el tipo. Y para colmo los animalistas.

Todo, absolutamente todo, se quedó detenido en ese lugar. Las estaciones, las hojas, el crecer de los árboles, los coches, la electricidad. Todo, menos Carol. La simplona y cruel Carol, más el eco de sus palabras resonando (mamá, mamá), quien prefirió seguir mirando al cielo que acabar allí, a quien únicamente las lágrimas de auténticos sentimientos la liberarían de su propia armadura.     

Pedro Belmonte Tortosa

Share
Published by
Pedro Belmonte Tortosa
Tags: lágrimasmamámirar al cielosentimientos

Recent Posts

Peaje de libertad

Luces aún encendidas al amanecer.  

4 días ago

Iba a casarse y a tener hijos

Aparte de los pocos millonarios a los que trataba por dinero, dedicaba todo el tiempo a visitar hospitales infantiles. Sufría…

6 días ago

Nunca hizo las preguntas apropiadas…

...ahora ya sabía todas las respuestas. Sucedió en una franja de tierra larga y estrecha con playas a uno y…

2 semanas ago

Octubre traería…

...sus propias historias. 

2 semanas ago

Llevaba unos cincuenta años sin ver algo así…

...una mujer tan hermosa. 

2 semanas ago

Le pareció tan bonita…

...que no pudo recordar luego cómo era, y la quería.  La quería querer, que se dejase. 

2 semanas ago