-Termina lo que empezaste y después haces lo que quieras– me dijo.
Yo no quería, estaba agotado, fuera de lugar, muy desanimado… Sin ilusión… Pero lo hice.
Y ahora, ese lenguaje chato del poder. Extraños.
La tela no dejaba pasar su respiración, le picaba la piel, la cara, todo. Era como si su vida hubiese…
Él cerró con fuerza los párpados y se tocó la frente; después le colocó el mechón de pelo detrás de…
Eso es el dinero, la sustancia que vuelve real al mundo. Y hay algo tremendamente corrupto y excitante en ello.…
...rendición, cerró el maletero y los despidió agitando la mano.