Para vencer la jaqueca, ella emprendió su crucerito paradisíaco en busca de su hermana china lo menos, rebuscando sin que la báscula se le acentuase, hasta sintiéndose más joven y liviana en sus variados aspectos.
Huelga decir, que no encontró nada. Pero al menos, se evadió de las políticas de todos los días en las que los de la ejemplaridad no pueden con su propio hedor; los que buscan servir de remedio y atrezo andan de mal en peor; los de la regeneración moral se visten o desvisten (ni ellos mismos lo saben) de las mismas rutinas que los anteriores, diciendo sin decir; y aquellos que se erigieron como salvadores tomándonos por viejos idiotas, siguen sin tener más que su primera persona como enmienda única, ya ni sonrisas invitadoras. Cierto es, que el hastío es indescriptible, como que demasiado.
¡Y no me extraña!
Una semana más tarde, la manada emprendió el camino de regreso a un hogar que no sabían dónde estaba, ni…
Se encontró con ella en la estación, el Titanic de las Montañas, y después de no haberla visto en dos…
...aquel rostro sonreía o reflejaba una tristeza inmensa o una indiferencia total. La historia interminable
Él seguía retumbando a través de la oscuridad. Pero también los edificios parecían absurdos, como si tuvieran las puertas en…
Lo de ser una persona muy feliz, romántica y dulce no iba con ella. Si bien, la vida brindaba esos…
...también tenía su propia belleza: tal día hicieron dos veces el amor. Quería mirarle a los ojos cuando naciera su…