Cuando aquel día estuvieron paseando juntos, él era su último amigo soltero. Después, pasó lo que pasó. Y fuera ya de los tribunales, siempre tendría algo para acordarse de ella, tal que tuviera su corazón en una caja más allá de las responsabilidades jurídicas.
En las horas centrales miraba por entre los barrotes y seguían allí.
Quizás, la libertad tan deseada por él ya no le pertenecía. Ya no existiendo para la justicia ni la piel que alguna vez acarició.
Aparte de los pocos millonarios a los que trataba por dinero, dedicaba todo el tiempo a visitar hospitales infantiles. Sufría…
...ahora ya sabía todas las respuestas. Sucedió en una franja de tierra larga y estrecha con playas a uno y…
...que no pudo recordar luego cómo era, y la quería. La quería querer, que se dejase.