Categories: Extraños (Blog)

Una mujer disfrutando, estirándose

Era la realidad cotidiana con todas sus contradicciones. Profunda, divertida, ligera. Sus hijos y sus ex no la reconocerían del todo. El poder de sus risas seducía. Y el esmalte de uñas, rojo. La experiencia religiosa de santiguarse. Su inclasificable rostro mostrando ese reflejo constante que la priorizaba, disfrutando, sin ni mirar a zonas específicas de su cuerpo. La camiseta, de culpa y estupor; el bolso, tan cerca que respondía a todos sus planes; cómo se atusaba el pelo, inapelable; la búsqueda de la grandeza, queriéndose.

Todo un credo estético y vital. La universidad del más allá. Muy elegante esa forma de amor. Excesiva, sobrándole la muerte y la tristeza. Sí, se había ido a hacer yoga; eso decía. 

A los milagros hay que llamarlos

Pedro Belmonte Tortosa

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Pedro Belmonte Tortosa
Tags: excesivaexperiencia religiosamuerte y tristezasus exun credoyoga

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