Huellas:
otras máquinas,
vidas a través de las ventanas,
seres gregarios, pies que nos mueven,
y la felicidad solitaria, sufrida, necesitada.
Demonizar el tiempo se podría decir, extrañar.
Es el juego sucio de ser condescendiente,
y no, nadie quiere eso ¿verdad?
De manera demoledora
lo queremos todo,
lo incondicional
y complejo,
todo.
Aparte de los pocos millonarios a los que trataba por dinero, dedicaba todo el tiempo a visitar hospitales infantiles. Sufría…
...ahora ya sabía todas las respuestas. Sucedió en una franja de tierra larga y estrecha con playas a uno y…
...que no pudo recordar luego cómo era, y la quería. La quería querer, que se dejase.