Categories: Extraños (Blog)

Teletrabajo

Él siguió acariciándole la pierna por debajo del agua. Era muy agradable. Los otros lo estaban llamando para que volviera a la parte honda, querían jugar otra partida.

Y entonces se sentó de un salto en el borde de la piscina, junto a ella. Su cuerpo mojado relucía. Apoyó la mano en plano sobre las baldosas de un poco más atrás para mantener el equilibrio.

La miró y le dio un beso en el hombro desnudo.  

Lo tenía todo, y no tenía nada

Pedro Belmonte Tortosa

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Pedro Belmonte Tortosa
Tags: cuerpo mojadoequilibriopiscinaun beso

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