Adiós a demasiadas cosas, extraña… Adiós.
Toca convertir lo extraordinario en anodino, sí, toca.
Se finaliza aquí, sin más coloquios ni venidas cualquiera.
Mejor es nada que tenerlo todo y, no poder, ni saber disfrutarlo.
Aparte de los pocos millonarios a los que trataba por dinero, dedicaba todo el tiempo a visitar hospitales infantiles. Sufría…
...ahora ya sabía todas las respuestas. Sucedió en una franja de tierra larga y estrecha con playas a uno y…
...que no pudo recordar luego cómo era, y la quería. La quería querer, que se dejase.