No vale dinero volar. Nada más termine de pecar me arrancaré y volaré, pecando, en un alto riesgo a prueba de ilusiones. Y si pareciera mera retórica, que lo parezca, que yo volaré; es mi pócima, pocas lo pueden disfrutar… ni una mueca nos dejan. Habrá gente que no sepa porqué. Pero a mí, ahora, que ya no soy tan niña, no me absorbe esa paz tan importante. Quiero un sol hidalgo, quijotesco, con molinos, aspas y castillos; de todo, de todo menos posar así. Otras realidades mucho menos malas… de las que poder extrañar de veras, y no estas pólvoras y engaños de cercanías, que no traen más que atardeceres en copas cuando una llega a casa y se ve como lo que es: la mujer olvido.
El Gabo también lo dijo, casi sin inmutarse pero hijo de la ira a partes iguales, con su sol a medianoche y tantas casualidades convertidas en pérdidas: “ninguna persona merece tus lágrimas, y quien las merezca no te hará llorar”.
La tela no dejaba pasar su respiración, le picaba la piel, la cara, todo. Era como si su vida hubiese…
Él cerró con fuerza los párpados y se tocó la frente; después le colocó el mechón de pelo detrás de…
Eso es el dinero, la sustancia que vuelve real al mundo. Y hay algo tremendamente corrupto y excitante en ello.…
...rendición, cerró el maletero y los despidió agitando la mano.