Categories: Extraños (Blog)

La carne de los románticos

La belleza y la alegría se teñían de un profundo sentimiento de pérdida y desesperanza en un futuro lleno de incertidumbre. La nostalgia, ese hábito que le inculcaron desde niña, venía a serle su línea del horizonte. Le daban pena hasta las baldosas del suelo.

No obstante, ella hacía el tipo de cosas que cualquier otra mujer haría, dándose a la naturaleza secreta de las cosas como si nada, como si nadie, como si todo y, en días, se trasladaría a su nuevo puesto de trabajo, lejos de él. Al menos, era lo que solicitó tras años de perplejidad y amor exhausto, incapaz de cumplir las reglas que ella misma se autoimpuso, con una atención reducida y dispersa, impedidos por no saber darse amor.

Él, también tenía la impresión de que estaban en el Titanic.

Pedro Belmonte Tortosa

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Pedro Belmonte Tortosa
Tags: Línea del horizonteNostalgiaTitanic

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