Lo sabemos, lo sabemos bien; y sin embargo siempre da algo de pavor cuando alguien nos revela esa cadena que se ha convertido en lo que somos.
El amor llega con tres heridas: la del amor, la de la muerte, la de la vida. Vive muy a nuestro pesar; a ratos fue feliz, en otros menos. Tiene infancias y adolescencias, antes y después. Crece. Crece tanto como las horas en donde no hubo nadie.
Resulta igualita a la vida de la gente del campo que es honesta. O a tirar de un caballo, unas veces borrico y en otro corcel, pasando por rocín, trotón, penco y jamelgo. Lo mismito que llorar sonriendo o ir de la mano con alguien.
Que me haya tocado a mí contarlo es lo de menos. No es mucho, pero es un comienzo… somos todos escapados. Y lo que importa no es cagarla.
Una semana más tarde, la manada emprendió el camino de regreso a un hogar que no sabían dónde estaba, ni…
Se encontró con ella en la estación, el Titanic de las Montañas, y después de no haberla visto en dos…
...aquel rostro sonreía o reflejaba una tristeza inmensa o una indiferencia total. La historia interminable
Él seguía retumbando a través de la oscuridad. Pero también los edificios parecían absurdos, como si tuvieran las puertas en…
Lo de ser una persona muy feliz, romántica y dulce no iba con ella. Si bien, la vida brindaba esos…
...también tenía su propia belleza: tal día hicieron dos veces el amor. Quería mirarle a los ojos cuando naciera su…