Gánate mi perdón

Nadie elegía su propio destino, ni donde descansaban las flores. El desasosiego de nuestro tiempo los hacía caminar como gatos…

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No era paz, era silencio

La primera vez que le seguí se llegó hasta un extraño lugar de su calle, al comienzo de la parte…

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La carne de los románticos

La belleza y la alegría se teñían de un profundo sentimiento de pérdida y desesperanza en un futuro lleno de…

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La cita de los viernes

Con la esperanza de que se quedase, ella se inventaba cada viernes un pretexto para aplazar la partida; es más,…

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Los esposos se abrazaron tiernamente

Él, domador de caballos; ella, de las de llorar con lágrimas. Quien corrió a esconderse. Pero su antiguo esposo consiguió…

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Luego abrieron las puertas de palacio

Elena acababa de volver a su alcoba, donde ya dormía Nicola, su nuevo marido. Al tiempo, el valeroso Simón, que…

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