Él era débil y yo era fuerte; o, yo era débil y él fuerte. Y no era lejos, tampoco estaba tan oscuro. Pero no lo hicimos, a pesar de todo.
El tiempo sí que es rebelde; empezar de la nada, afirmar la deriva, pisar el castigo, el aire. “No te necesito, te prefiero” quise engañarme.
Gloria es amar, para quien ama; para el resto, sólo dolor. Y la luz muy consentidora, rayada de caminos.
«Todo es hacerse guiños, tierra y mujer», diría un donnadie. Y dejé que él me guiara a casa,
escribiría PEBELTOR (a pesar de todo).
No había hecho más que esperar, sobre todo desde que se marchó en primavera. La cuarta o quinta vez. Esperar…
Aparte de los pocos millonarios a los que trataba por dinero, dedicaba todo el tiempo a visitar hospitales infantiles. Sufría…
...ahora ya sabía todas las respuestas. Sucedió en una franja de tierra larga y estrecha con playas a uno y…